Por: Miriam
Cruz

(Jeremías
2:13-14)
Si usted tuviera
sed y quisiera tomar agua qué preferiria, ¿ir
a un pozo a buscar agua o abrir el grifo de agua y llenar su
vaso? Lo lógico y lo más inteligente es escoger
la alternativa que menos trabajo nos de y que supla nuestra
necesidad mejor y más rápido. En estos versículos
Dios habla a través del profeta Jeremías al pueblo
de Judá. Este pueblo se había apartado de Dios
y a pesar de que tenían guardadas sus verdades religiosas
en el templo, estaban adorando y ofreciendo sacrificio a otros
idolos; a Bahal, dios de los cananeos. Jehová le señala
en el vs. 13: "dos cosas malas ha hecho mi pueblo".
Primero: dejarme a mí que soy fuente de agua viva y Segundo:
cavaron para sí cisternas rotas, que no retienen agua.
En otras palabras decidieron no escoger a Dios, que como fuente
de agua viva podía suplir sus necesidades más
rápida y eficientemente y se decidieron por una alternativa
que difícilmente supliría sus necesidades. De
inmediato en el siguiente versículo le pregunta a este
pueblo. ¿Son siervos o esclavos para que se dejen acorralar
o se dejen privar de la libertad que hay en mí? Sólo
ellos hacen cosas ilogicas por obediencia al amo. Este pueblo
fue el que Dios había rescatado de la esclavitud de Egipto
y ahora era libre, pero persistía en ser esclavo; depender
de otros que de Dios.
Ésto mismo sucede con nosotros.
Dios quiere que seamos libres, pero insistimos en ser esclavos.
Dios quiere ser quien supla todas nuestras necesidades, pero
insistimos en acudir a otros dioses o idolos como el dinero,
poseciones materiales, poder, fama, prestigio,la aprobación
de otros, etc., que son las cisternas rotas porque no tienen
la capacidad de satisfacer nuestras necesidades de la manera
en que Dios lo puede hacer.
Mas adelante en este capítulo
Dios le dice a este pueblo: oye me das la espalda porque quieres
buscar satisfacer tus necesidades por medio de estos dioses
pero cuando las cosas te van mal quieres que sea yo quien te
ayude. Y les pregunta en el vs. 28: ¿y dónde estan
tus dioses que hicistes para ti? Levantense ellos para ver si
te podrán librar en el día de la aflicción.
Y yo te pregunto amado: ¿Pudo el dinero, los amigotes,
los bienes materiales que perseguias tener, librarte del día
de la aflicción?
Tenemos la tendencia a buscar nuestra
seguridad en las cosas materiales, posesiones, en nuestras habilidades
, hasta en la gente, pero estas cosas nos fallaran. No existe
seguridad duradera fuera de nuestro eterno Dios. Dios establece
en esta palabra que el es la Fuente de agua viva. El ser humano
necesita físicamente del agua para vivir. El cuerpo tiene
un mecanismo para recordarnos esa necesidad, nos da sed. Y estar
sedientos y no aparece el vaso de agua, nos da ansiedad, nos
desesperamos. Espiritualmente hablando el ser humano necesita
de Dios para poder vivir y hay también un mecanismo para
recordarnoslo. Nuestra alma se siente sedienta de Dios. Es una
sed que el ser humano ha tratado de saciar cavando cisternas
rotas, pero hay sólo una fuente que pude apagar esa sed:
Cristo Jesús, Redentor nuestro.
En el evangelio de Juan 4 nos relata
el encuentro de Jesús con la Samaritana en el pozo de
Jacob. Los judíos y los samarianos se odiaban. Jesús,
que no hace acepción de personas, le pide agua. Ella
se extraña de que él le hablara. Esta mujer que
tenía que venir una y otra vez a sacar agua de ese pozo
de pronto escucha algo interesante. Jesús le dice: "Si
conocieras el don de Dios, me pedirías de beber y yo
te daría agua viva." Ella cuestiona a Jesús
y le pregunta si él se cree más grande que Jacobo
que tuvo que hacer ese pozo para que su ganado, él y
sus hijos bebieran. Pero Jesús dijo algo que sonó
como música en sus oidos: "el que bebiere de este
pozo volverá a tener sed, pero el que bebiere del agua
que yo le daré no volverá a tener sed jamás,
sino que esa agua será en él, como fuente de agua
que salte para vida eterna." Mas rápido que ligero
ella dijo: pues dame de esa agua para yo no tener que venir
aquí a sacarla nunca más y no tener mas sed."
Esta mujer aun no entendía que la persona con quien hablaba
era el Mesías y que del agua que el le hablaba era de
él. Del único que podía llenar esa necesidad
de seguridad, de amor de protección que todos tenemos
y que evidentemente ella tenía, pues había ya
tenido cinco maridos y el que ahora tenía no era su marido.
Ella entendio que lo que Jesus le ofrecía le facilitaría
su vida. Pensó que Jesús le brindaría una
vida fácil. Hay gente que viene a Cristo pensando de
esa manera. Si fuera así, la gente vendría a Cristo
por una razón incorrecta. Cristo no vino a quitar las
dificultades, sino a cambiar nuestro interior, a darnos poder
para enfrentar esas dificultades desde la perspectiva, desde
el punto de vista de Dios. Ya no con espadas ni con ejercitos,
sino con su Santo Espíritu. Ya no con puños o
perretas, ya no escapando a través de los vicios, sino
enfrentándolos con el espíritu que puso Dios en
nosotros, cuando le aceptamos como nuestro Señor y Salvador:
un espiritu de poder, amor y dominio propio.
En el Salmo 42 el salmista dice: "como el ciervo brama
por corrientes de agua, así clama por ti, oh Dios el
alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo."
Quizás en tu busqueda de saciar esa sed espiritual, tu
has hecho como el pueblo de Judá, cavaste para tí
cisternas rotas. Nada puede calmar tu angustia, tu aflicción,
tu soledad, tu tristeza. Tal vez espiritualmente hablando, tu
sientas que estás en un desierto donde todo lo ves árido,
donde por más que buscas no encuentras ninguna fuente
de agua que calme esa sed. No busques más, tu alma tiene
sed de Dios.
Dios dice en el evangelio de Juan
capitulo 7:37: "si alguno tiene sed, venga a mi y beba.
El que cree en mi como dicen las escrituras de su interior correrán
ríos de agua viva." En otras palabras tendrá
vida eterna y mi Espíritu morará en él".
Si no te has dado aún la oportunidad de beber de la Fuente
de Agua Viva hoy es el día.
Tal vez has bebido de esta agua, pero
al igual que los israelitas te has sentido tentado o ya has
sido tentado a buscar otras fuentes. Si está seca tu
alma, hay en ti desolación, angustia o aflicción
y has reconocido que esas aguas de las que has bebido no calmaron
tu sed mira lo que dice Jehová a tu vida en Isaias 41:17,18.
Dios te escuchará y no te desamparará si clamas
a él. abrirá fuentes y rios en los valles y estanques
y manantiales de aguas en el desierto y en la tierra seca. Te
bendecirá abundantemente. Suplirá a tu vida lo
que necesitas cuando estés caminando en el desierto y
cuando estés en los valles. En los momentos de dificultad
y en los momentos de abundancia.
Y por éltimo nos hace una promesa
en Apocalipsis 21: "hecho está, Yo soy el alfa y
la omega; el Principio y fin. Al que tiene sed yo le daré
gratuitamente del agua de la vida". Ya el pagó el
precio. El agua es de gratis, te garantiza salud espiritual,
vida eterna, en cambio el agua que bebemos hoy es costosa y
está contaminada. Y ésto es así, tanto
física como espiritualmente hablando. ¿Cuál
eligirás beber hoy?