Satanás es lisonjero. Así engañó
a Eva. Gen. 3:4-5 "Entonces la serpiente dijo a la mujer:
No moriréis; sino que sabe Dios que el día que
comáis de él, serán abiertos vuestros ojos,
y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal."
El primer error prestarle oidos al enemigo.
No debemos escuchar a Satanás. Ejemplo de Pablo y
la mujer adivina (Hechos 20:17-18). "Esta, siguiendo
a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son
siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino
de salvación. Y esto lo hacía por muchos días;
mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo
al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que
salgas de ella. Y salió en aquella misma hora."
¿Qué tuvo de malo el que Ezequías
le mostrara sus riquezas?
Es lo que hay detrás. Se mostró
orgulloso. En lugar de darle la Gloria a Dios por sus bendiciones,
trató de impresionar. En lugar de hacerlos partícipes
de la hazaña de Dios en su vida, los recibió con
una exhibición de sus riquezas (ya existía el
club de los "soy rico y estoy enriquecido").
Ezequías era un buen "Laodicense".
¿Qué trajo eso como resultado?
La falta de visión, que trajo consigo el
orgullo y su jactancia, le impidió ver que Babilonia
pretendía destruir a Asiria, la potencia mundial en ese
momento y que mostrar sus riquezas, haría que Babilonia
incluyera a Judá en su lista de naciones por conquistar.
Como resultado:
(a) Abrió la puerta al posterior retorno de Babilonia,
que significó la ruina final de la nación.
(b) Durante esos 15 años demás, engendró
a Manasés, el rey más malvado de cuantos tuvo
Judá; El que hizo correr ríos de sangre por las
calles de Jerusalem. El desastre nacional irreversible vino
"a causa de Manasés, hijo de Ezequías"
(Jer. 15:4).
No debemos impresionar a los demás con
las bendiciones que Dios nos concede. Un testimonio de victoria
puede convertirse rápidamente en vanagloria. La palabra
vana significa que carece de sustancia, hueco; inútil,
infructuoso,sin efecto. Y así es la vida del vanaglo-rioso.
Veamos la diferencia entre las dos oraciones de
Ezequías:
Autoexaltación: "Te ruego,
oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado
delante de ti en verdad y con íntegro corazón,
y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías
con gran lloro." 2 Reyes 20:3
Exhaltación a Dios: "Y oró
Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová
Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo
tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú
hiciste el cielo y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu
oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira;
y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar
al Dios viviente. Es verdad, oh Jehová, que los reyes
de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; y que echaron
al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino
obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron.
Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos,
te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la
tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios.
2 Reyes 19:14-19
En la primera oración Ezequías,
se presenta ante Dios como uno que ha hecho bien todo y que
no merece la muerte. En otras palabras: "Yo que soy tan
bueno, yo que he hecho todo bien para agradarte." Dios
no se opone a que tengamos una buena autoestima sino a a la
actitud necia de acreditarnos lo que él ha hecho por
nosotros o por sentirnos superiores a otros. En la segunda,
ya Ezequías ha aprendido la verdad. Sin Dios nada podemos
hacer y se rinde ante el único que puede ayudar a que
Judá no sea destruido por los asirios.
Dios nos ha dicho que al altivo Él lo mira
de lejos y que la ltivez, trae desolación y destrucción,
pues Dios no puede habitar en un corazón orgulloso. El
pecado del orgullo al igual que cualquietr pecado trae consecuencias
dolorosas. Isaías profetiza lo que pasará a Judá
en manos de Babilonia.
"Entonces Isaías dijo a Ezequías:
"Oye palabra de Jehová: He aquí vienen
días en que todo lo que está en tu casa, y todo
lo que tus padres han atesorado hasta hoy, será llevado
a Babilonia, sin quedar nada, dijo Jehová. Y de tus hijos
que saldrán de ti, que habrás engendrado, tomarán,
y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia. Entonces
Ezequías dijo a Isaías: La palabra de Jehová
que has hablado, es buena. Después dijo: Habrá
al menos paz y seguridad en mis días." 2 Reyes
20: 19
¿Respuesta egoista, o agradecimiento a
Dios porque tendría paz durante los años restantes
de su vida? A mi me parece que hay un poco de egoísmo
envuelto. El orgulloso suele también ser egoísta.
Piensa en ellos, en lo que me pasa, me dicen, me hicieron y
no en lo que ellos hacen, le dicen o le pasa a otros.
¿Habló Isaías en vano?
Después de esta visita, alrededor de 10
años después Asiria pone en sitio a Jerusalem
y Dios les libera de Asiria y 4 años después muere
Ezequías. Babilonia intentó ir contra Asiria,
pero los Asirios la destruyen 8 años después de
la muerte de Ezequías. Senaquerib muere y el hijo de
este Esar-hadón gobierna y decide reconstruir Babilonia,
los gobernantes debiles se enfrazcan en en oprimir tierras lejanas
y Babilonia sigue cobrando fuerzas hasta que vence a Asiria
y 612 se convierte en la siguiente potencia mundial. Dios cumple
lo que promete.
Manasés, el hijo de Ezequías,
es otro ejemplo del orgullo necio del hombre. Este reinó
sobre Judá después que su padre murió.
Manasés comenzó a reinar cuando tenía 12
años de edad (2 Reyes 21:1), y la Escritura nos dice
que hizo lo malo ante los ojos del Señor, practicando
abominaciones peores que las de las naciones paganas que habitaban
en la tierra de Canaán antes que el pueblo Hebreo (2
Reyes 21:9).
¿En qué forma fue Manasés arrogante? Considere
la siguiente lista abreviada de algunos de sus muchos logros
vergonzosos:
(1) edificó los lugares altos que Exequias su padre había
destruido; (2) levantó altares para Baal; (3) adoró
a todas las huestes del cielo, y les sirvió; (4) edificó
altares para todas las huestes del cielo en la casa del Señor;
(5) hizo pasar a su hijo por fuego; (6) practicó la hechicería;
y (7) colocó una imagen tallada que él había
hecho en la casa del Señor (2 Reyes 21:3-7). Se resumen
en: idolatría, sacrificó a su hijo y profanación
del templo (diosa Asera), y hechiceria.
Y esto es arrogancia y orgullo, porque la Biblia dice: "El
malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios" (Salmo
10:4). El no iba en pos del Dios de la Biblia, estaba auto-exaltado
en su propia arrogancia y orgullo presumido. El orgullo busca
su propia Gloria y la de los hombres, no la gloria de Dios.
La Escritura también nos dice:
·"Antes del quebrantamiento es la
soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu"
(Prov. 16:18).
· "Los insensatos no estarán delante de tus
ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad" (Salmo
5:5).
· "Dice el necio en su corazón: No hay Dios...
¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad?"
(Salmo 14:1, 4).
· Y también, "Abominación es a Jehová
todo altivo de corazón, ciertamente no quedará
impune" (Prov. 16:5).
¿Actúan los Cristianos orgullosamente?
¡Siii! hay cristianos con orgullo ministerial,
piensan que porque Dios los usa, son superiores a los demás
hermanos. Otros piensan que tener un megatemplo y una iglesia
con muchos miembros, le hacen superiores a otros. Y hay orgullo
dominacional "mi denominación es superior y más
santa que las otras."
Manasés reinó durante 55 años,
¡el que más!. Hijo del buen Ezequiel, salió
un mal hijo. Destrozó todo lo bueno que había
hecho su padre, y fue el rey más malo de judá:
Reedificó los altares a dioses falsos baales, y se rodeó
de espiritistas y adivinadores; quemó a sus propios hijos
en el fuego, y llenó a Jerusalén de sangre; dice
la tradición que hizo aserrar en dos al Profeta Isaías,
el amigo de su padre (Hechos 11:37,38).
El orgullo trae consecuencias, y he aquí
lo ocurrido a Manasés. ¿Se acuerdan de que en
tiempos de Ezequiel Babilonia estaba gestando una revuelta para
irse contra Asiria? Pues Asiria pudo sofocar esa revuelta y
siendo los babilonios vencidos por los asirios, apresaron a
Manasés, y lo llevaron con grillos preso a las cárceles
sucias de Babilonia, ¡a cientos de kilómetros de
su palacio en Jerusalén! ¿Por qué? Pues
ellos pensaban o sea sospechaban, que el estaba apoyando esa
revuelta y se lo llevaron a Babilonia para enjuiciarlo en vez
de a Ninive, la capital de Asiria. Pero ahí, en la cárcel,
Manasés se arrepintió, y oró, humillándose
grandemente y Jehová lo perdonó y lo regresó
a Jerusalén como rey. Entonces Manasés fue un
buen Rey. En cuanto a aquellos que son humildes de corazón
ante Dios, Dios ha prometido bendecirles. "Bienaventurados
los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad"
(Mat. 5:5). No hay dudas al que se humilla, Dios le exhalta.
bendito sea nuestro Dios.
