
Victoria
en la Adoración
Por: Miriam Cruz
"FORTALECED
LAS MANOS CANSADAS,AFIRMAD LAS RODILLAS ENDEBLES. DECID A
LOS DE CORAZON APOCADO; ESFORZAOS, NO TEMAIS; HE AQUI QUE
VUESTRO DIOS VIENE CON RETRIBUCION CON PAGO; DIOS MISMO VENDRA
Y OS SALVARA." ISAIAS 35:3-4
Amados, esta Palabra de Dios habla a un pueblo desanimado,
un pueblo sin esperanza que ha perdido sus fuerzas para luchar.
Satanás pone en el hombre el desanimo con el propósito
de quitarle las fuerzas, el espíritu de lucha y sembrar
el temor. El ser humano es muy dado a desanimarse fácilmente,
cuando las cosas no salen como las esperamos o no suceden
cuando queremos. viene la frustación y con ella el
desánimo.
Esto podemos verlo en Números
21; cuando el pueblo de Israel salió del Monte Hor
camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edóm
y se desanimaron cayendo en la murmuración. Comenzaron
a quejarse de por que Moisés les habían sacado
de Egipto para morir en el desierto, donde no había
agua ni pan y que ya estaban cansados del pan liviano(maná).
Y nosotros quizás pensemos;¿
Cómo puede este pueblo ser tan ingrato si acaban de
venir de una victoria donde Dios les entregó al cananeo
y destruyó sus ciudades? No nos parece lógico
ni sensato. Ahora bien, no nos percatamos de que nosotros
a menudo hacemos como el pueblo de Israel. Oramos a Dios y
nos respónde de inmediáto y en ese momento Dios
es bueno, grandioso, no hay otro como él. Ahora bien,
cuando oramos y vemos que nuestra petición no se cumple
de inmediato o de la manera en que nosotros pensamos que sería
la mejor, murmuramos: no se que pasa, yo creo que Dios no
me escucha, no entiendo a Dios, yo oré y no he faltado
a la Iglesia y no sé que pasa.¡Qué mucho
cuestionamos a Dios!; nuestra fe se debilita y nos enfriamos
poco a poco.
El desánimo es sumamente
peligroso para el hombre. El enemigo lo sabe pero Dios también
lo sabe por eso cuando caminó por las aguas para ayudar
a sus dicípulos que se encontraban en alta mar y su
barca era llevada por un viento contrario, al acercarse a
ellos para ayudarles les dijo: "ten animo, Yo soy; no
temais". Ten ánimo, ten valor, ten fortaleza,
ten espíritu, Yo soy, no temais. Y es que el desánimo
viene acompañado de temor y el temor es lo contrario
a la fé. En Santiago 1:8 dice: el hombre de doble ánimo
es inconstante en todos sus caminos. El desánimo nos
hace dudar, nos hace inconstantes y sabemos que alguien así
no puede alcanzar éxito ni en su vida carnal ni espiritual.
Por eso Santiago en el capitulo 4:8 exhorta a los de doble
ánimo a que purifiquen sus corazónes, a que
aclaren su mente, los exhorta a no dudar, sino a confiar.
Dios en Deuteronomio capitulo 1
dice a Moisés que animen a Josué que lo fortalezcan
pues su misión es difícil. Como cristianos,
sabemos que el camino estrecho por el que andamos es difícil
y en este caminar nuestras manos pueden cansarse, dejamos
de levantarlas para adorar a Dios, nuestras rodillas debilitarse,
ya no oramos ni buscamos la comunión de Dios como antes,
nuestro corazón y nuestra mente se debilitan, se ponen
pensamientos negativos, pesimistas pero Dios quiere darte
ánimo y en esta noche te dice, no importa que las cosas
no se vean como las esperabas, ni que todavía lo que
tanto te preocupa se haya resuelto, ni que te parezca que
tu situación actual no tiene remedio mira: levanta
tus manos cansadas y adorame, inclínate a mí
aunque tus rodillas hayan estado débiles, porque no
he quitado mis ojos de ti ni mis oidos han dejado de escucharte.
No temas; confía en mí, yo te pagaré
esa confianza,yo recompensaré tu esfuerzo. Yo mismo,
tu Dios, el que todo lo puede, te salvaré de esa situación.